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Edison Endara

Nacido en Quito, ciudad hermosa del Ecuador, soy Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, hice mis estudios de posgrado en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, último de 6 hermanos hijo de una madre abnegada que con su amor sembró valores y principios fundamentales, amante de la naturaleza, sirviente de Dios.

Trabajo como Supervisor y Gestor Clínico del servicio de emergencia del Hospital Vozandes Quito además ejerzo funciones como médico tratante y como parte del comité de investigación; docente en la Universidad Central del Ecuador, cada día dispuesto a aprender y servir.

Paulyna Orellana Navarrete

Ecuatoriana de nacimiento, ciudadana del mundo de corazón, soy madre de Octavio niño de 10 años. Soy médica de Atención Primaria (clínica con especialidad en Medicina Familiar y quirúrgica con especialidad en Cirugía general). Desde niña me interesó la espiritualidad en salud, y por ello me identifiqué con el trabajo con grupos minoritarios y con la naturaleza, sobre todo en zonas muy desprotegidas del Ecuador. Mi vocación al servicio, me condujo a estudiar Medicina, actividad que no significó ningún problema, primero porque me gustaba, y segundo porque siempre tuve afinidad por el estudio, fui la mejor egresada del colegio y de la universidad, y hasta ahora no me canso de estudiar. He tenido la oportunidad de trabajar en el sector rural dentro y fuera de mi patria, siempre en compañía de comunidades religiosas y misioneros, mientras estudiaba medicina me vinculé con el grupo de investigaciones en medicina tropical en el Hospital Vozandes de Quito, participé en el programa para erradicar la oncocercosis, colaboré en el programa de lucha contra el pian, y con una investigación en sueros antiofídicos. Publiqué con el grupo de investigaciones que luego ganaría el premio nobel de la medicina en el 2015. Al graduarme de médica general en 1996, hice la rural en la selva ecuatoriana específicamente en Nuevo Rocafuerte, en la frontera, trabajé con las nacionalidades quechuas, y con los Huaoranies, luego regresé a Quito, dónde estudié Medicina Familiar, con el anhelo de trabajar en el África, al terminar el postgrado trabajé nuevamente en el oriente ecuatoriano en la ciudad de Shell, en un hospital precioso dónde estaba encargada de la consulta general, las emergencias y cirugías. Desde allí, visitaba en avioneta comunidades Shuaras y Achuares, así como Huaoranies. Para el año 2000, entraba en vigencia una ley de práctica médica que impedía a médicos generales graduados como cirujanos operar, fue entonces que ingresé al postgrado de Cirugía General, en el que estuve durante 4 años, además recibí instrucción de cirugía de trauma bélico en Bogotá y trauma citadino en Cali, Colombia. Luego de graduarme como Especialista en cirugía General, colaboré en el hospital Le pioner en el Congo, África. A mi regreso, trabaje nuevamente en el oriente ecuatoriano en Atención primaria, como médica familiar y cirujana general, en la ciudad de Macas. Luego fui a la ciudad de Tulcán. Al término de 3 años, que era el tiempo de devengación de la beca de cirujana, ingresé a una de las experiencias más fuertes, pues trabajé para el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, en un centro de atención primaria cercano a mi residencia, fue un tiempo lleno de enseñanzas, mi lista de pacientes diarios que normalmente eran de 8 a 12 pasó a 32 pacientes al día, sin embargo habían días que atendía hasta 40 pacientes o más. En este lugar colaboré con la implementación del servicio de emergencias, con la implementación del programa de visitas a domicilio, con la implementación del servicio de medicina familiar, con la renovación del grupo de pacientes crónicos, además fui nombrada la coordinadora de docencia, con lo que pude cristalizar por dos años las jornadas de actualización en temas de salud. En este centro realizaba cirugías laparoscópicas del día, como por ejemplo colelap. Convencida de que mi rol también está, en formar nuevos talentos en el postgrado y pregrado de medicina, viajé a Rosario, Argentina para estudiar un doctorado en docencia, al momento trabajo en la elaboración del trabajo final de  tesis. Luego de siete años de labor, dejé el servicio público. Ahora gerencio un servicio de atención primaria, llamada Servicios Médicos Integrales, donde se ofrecen cuidados de medicina familiar, de cirugía general, medicina ocupacional, de nutrición, y educación a pacientes. También colaboro con la Sociedad Ecuatoriana de Medicina Familiar específicamente en esta junta directiva soy la coordinadora académica. Y pertenezco al grupo de trabajo de Espiritualidad y salud de la Confederación Iberoamericana de Medicina Familiar.  Regularmente apoyo a programas de misiones médicas he estado en Perú, Bolivia, Colombia, Haití, me identifico con el servicio comunitario y la educación para la salud. Entre mis pasiones están el andinismo, paseos a la montaña, viajar por el mundo, la lectura, la bicicleta, escuchar música y bailar. Estoy convencida de que los pacientes deben estar informados, educados, así que deben ser los protagonistas del acto médico, por tal motivo ahora he iniciado un proyecto llamado la Universidad del paciente con problemas metabólicos, cuento con 6 estudiantes regulares, y algunos ocasionales, vamos ya 9 meses en este esfuerzo, y espero poder contar algún día los resultados.

Carmen Elena Cabezas Escobar

Nacida en Quito capital del Ecuador, el fruto de gente que migró de la provincia, unos de la costa y otros de la sierra, mezcla de indios, montubios, campesinos, burócratas, mujeres y hombres valientes en la búsqueda de otros horizontes. Con el privilegio de ser segunda generación de profesionales y lo  digo así  porque no era ni es común en nuestras familias latinoamericanas. Me formé el pregrado en la Universidad Central del Ecuador(estatal)1994, título de Médico Cirujano, postgrado Pontificia Universidad Católica del Ecuador donde obtuve el  título Especialista en Medicina Familiar 1999, Egresada de la Maestría de Educación Superior. Trabajo desde hace 19 años como docente de pregrado en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador en la facultad de Medicina, soy docente de Fisiopatología en 5to semestre, Clínica en décimo semestre, soy parte de la Coordinación del Internado Rotativo de la Carrera de Medicina y actualmente formo parte del equipo de rediseño curricular de la carrera de Medicina de la PUCE Trabajo hace 16 años en el postgrado de Medicina Familiar en la discusión de casos clínicos lo que llamamos Grand Rounds. Hace cinco años además hago tutoría en servicio de Medicina Familiar con los residentes durante todas sus rotaciones comunitarias. En marzo del 2017 fui elegida Coordinadora del Postgrado de Medicina Familiar paralelo Quito. Y actualmente tenemos 80 estudiantes simultáneamente en diferentes semestres de la especialidad. La Medicina Familiar me encontró a mí, y no puedo explicar exactamente ni cómo, ni porqué, pero fue lo mejor que me pudo suceder en la vida. Debo decir sin ninguna modestia que soy una de   las más acérrimas defensoras de la especialidad en el país. Hoy por hoy, soy sobre todo docente y esto  es por la diversidad de la especialidad que puedo ir de la consulta al aula con ganancia para todos, para el  paciente, para el estudiante y para la Medicina Familiar. Estoy actualmente desempeñándome como presidenta de la Sociedad Ecuatoriana de Medicina familiar (SEMF) en el segundo período que será hasta diciembre del 2019 Como compañero de vida tengo a un Médico Internista (familiar de corazón, según muchos de nuestros estudiantes comunes) hace 25 años con los que tenemos dos hijas de 19 a 15 años. La  familia es mi otra actividad, junto con los que compartimos tiempo con la familia extendida, paseos, estudio en fin…..la otra mitad de la vida.

Juan Gérvas Camacho

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@JuanGrvas

Médico y hombre feliz (con camisa y sin ser del todo idiota). Casado con Mercedes Pérez-Fernández, cuatro hijos, ocho nietos. Viajamos con ellos todos los veranos a lugares variopintos (en 2016 a Islandia, en 2017 a Castilla y León, en 2018 Estocolmo), sin sus padres. Optimista nato, crítico duro, positivo en lo práctico diario. Empezó medicina en Valladolid (España) con 16 años, y acabó a los 22, con un hijo y esperando otro.

Durante la carrera, alumno interno de Medicina Interna, y becario de IBM para el desarrollo de la historia clínica electrónica (en 1969 ya decían: “En diez años, la historia resolverá los problemas de coordinación”). Primeros años profesionales dedicados a la docencia (anatomía)y a la tesis doctoral en Valladolid (facultad de medicina) y la investigación en laboratorio (neurología, modelos experimentales de enfermedad de Parkinson) en Madrid (facultad de medicina de la Autónoma y hospital Ramón y Cajal). Búsqueda de “vida” como médico de cabecera (médico general) en la atención primaria a la que ha dedicado el resto de su vida.

Escritor de lo que vive y siente, entusiasmado con lo que hace. Exigente con los demás pero más exigente consigo mismo. Primeras décadas de trabajo como médico general en Madrid capital (en la intersección de la riqueza y la pobreza, de los “doctores en” y de los analfabetos, entre la glorieta de Cuatro Caminos y la calle Orense), la última década profesional de médico rural en la sierra de Madrid, atendiendo población del valle del río Lozoya, en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama (pueblos de Canencia de la Sierra, Garganta de los Montes y El Cuadrón).

Practicante de una medicina con límites, científica y humana (armónica). Profesor siempre en la universidad española, en torno a la salud pública y la atención primaria, a tiempo parcial, también en Estados Unidos (Escuela de Salud Pública de la Johns Hopkins, de 1991 a 2013) y en la Escuela Nacional de Sanidad (todavía profesor invitado de Salud Internacional).

Jubilado de la clínica, activo en docencia y en la Red. Le gusta la poesía, y el cine en versión original, andar por el campo, nadar en el mar (desnudo), saltar al agua desde acantilados altos y conducir (hubiera sido camionero si no fuera médico). Se defiende en español e inglés, convive con el catalán, el francés, el italiano y el portugués y llegó a saber ruso. Ha publicado con Mercedes Pérez-Fernández tres libros en Libros del Lince (Barcelona): “Sano y salvo, y libre de intervenciones médicas innecesarias“, “La expropiación de la salud” y “El encarnizamiento médico con las mujeres“.

Mercedes Pérez-Fernández

mpf

 

Licenciada en Medicina por la Universidad de Valladolid (España) y especialista en Medicina Interna dejó la comodidad del hospital por la posibilidad de ser al tiempo madre y médico de cabecera de 2.000 pacientes. Con cinco hombres en casa se hizo feminista de armas tomar.

Sus pacientes salían con frecuencia en las noticias, en la sección de sucesos, pues dedicó casi tres décadas (70, 80 y 90 del siglo XX) al bronco San Blas, del Madrid del tiempo de antes, durante y después de “la Movida”, cuando la heroína mataba tanto como el SIDA. Tras un tiempo en un asilo (como médico) ocupó plaza de médico de pueblo ya sin hijos en casa, en la primera década del siglo XXI.

Entre las experiencias vitales, el viaje de tres meses de 2011 recorriendo la piel y las venas abiertas de Brasil (25.000 km, 32 ciudades, 19 estados, 70 centros de salud), zonas de bajo Índice de Desarrollo Humano, para evaluar la atención primaria con la Sociedad Brasileña de Medicina Familiar y Comunitaria. De siempre le gustó la ética médica y le ha dedicado horas de teoría y práctica. También le gusta pintar al óleo y hacer iconos al estilo antiguo.

Se le da muy bien el punto y lucen piezas hechas a mano su esposo (Juan Gérvas), cuatro hijos y ocho nietos (y algunos amigos). Todavía, a veces juega con Honorata, la muñeca que viste y calza como si fuera la hija que nunca tuvo, que le regaló su entonces novio y actual marido. Baila muy bien, es alegre y animosa, buena compañera de viajes y del viaje de la vida. Lee ficción, aprecia el buen vino, disfruta de las calas del Cabo de Gata y del nadar en el mar Mediterráneo, y no le importa pasar el rato distraída “pensando en las musarañas”.

No aguanta ni la injusticia, ni la corrupción, ni a los abusones, ni a los estúpidos, ni a los chulos, ni las tonterías innecesarias. En 2015 tuvo un grave infarto de miocardio del que está recuperada, más animada y más crítica con la medicina que nunca. Ha publicado con Juan Gérvas tres libros: “Sano y salvo, y libre de intervenciones médicas innecesarias“, “La expropiación de la salud” y “El encarnizamiento médico con las mujeres“.

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